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miércoles, 17 de abril de 2013

Gracias.

¡Hola a todos! Muchas gracias por haber leido el blog, espero que os haya gustado! Como esta historia ya ha acabado, he comenzado a escribir otro blog, esta vez completamente distinto a la mayoria de los fanfics que se suelen encontrar. Me haria mucha ilusion que lo leyerais! Aqui os dejo el enlace ----> elsecretodemandeville.blogspot.com 
Bueno, si quereis decirme cualquier cosa, podeis ponerme un tweet a @Socallmelucia13 o preguntar algo en ask http://ask.fm/campanillatinkerbell
Muchas gracias de nuevo por leerme, y comentad diciendome que os ha parecido!! :D

Capitulo 40.

-¿QUE? -gritó Harry- ¿Cómo que viene el bebé?
-Pues eso, se le suele llamar parir -dije intentando respirar tranquilamente.
-¿Y qué hago? ¡Nunca he asistido a un parto!
Naomi se rió.
-Harry, acaba de romper aguas, el bebé tardará un poco en llegar, tu solo llévanos al hospital.
Harry aceleró y condució a toda prisa mientras Naomi llamaba a los chicos para decirles los que pasaba. Empezaba a notar fuertes dolores en la barriga, las contracciones. Me obligué a respirar despacio, pero un gritito se escapó de mi boca cuando noté un dolor más fuerte.
-Ay Dios, Dios, Dios -no para de repetir Harry.
-¡Harry cálmate! -le grité.
Respiró y apretó las manos sobre el volante. En cinco minutos estábamos delante de la puerta del hospital. Paró el coche y Harry me sacó en brazos del coche; unos médicos nos proporcionaron una silla de ruedas y fuimos corriendo a la zona de urgencias. Harry se fue a hablar con un médico.
-¿Cómo que tiene que esperar unos minutos? ¡Que va a dar a luz! ¡Está pariendo!
-Lo siento señor...
-Styles -dijo él. Se calló un momento-. Espere, soy Harry Styles. Quiero que mi médico atienda a mi amiga inmediatamente o pondré una denuncia al hospital.
El médico soltó un bufido e hizo una llamada. Momentos después aparecía un hombre con bata verde. Harry explicó rápidamente lo que sucedía y me llevaron corriendo a una sala.
-Tranquila, estás en buenas manos -dijo mientras entraba en la sala y cerraban la puerta detrás de mí, dejándoles fuera. Me tumbaron en la cama y solo recuerdo algunos gritos y dolor, mucho dolor.

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Una voces me despertaron, y al abrir los ojos me encontré en una habitación muy blanca. Mis amigos estaban hablando en voz baja alrededor de algo que no lograba ver. Zayn se giró.
-¡Eh! Ha despertado la bella durmiente.
Todos me miraron con una gran sonrisa. Louis se me acercó y me dio un abrazo.
-¿Tienes una ligera idea de la cosa más bonita que habeis hecho el caraculo del rubiales y tú? -preguntó con una sonrisa.
El bebé, nuestro hijo.
-Quiero verle -dije.
Danielle lo cogió en brazos y me lo puso encima. Agarré su manita con los dedos y no pude evitar sonreir. Era precioso. Abrió sus pequeños ojos y pude ver a Niall en ellos; eran sus ojos. También tenía su pelo rubio, pero había sacado mi nariz. Me acerqué y le di un beso diminuto.
-Bueno, ¿cómo se llama? -dijo Liam.
-¿Cómo? -dije confundida.
-No le has puesto nombre.
-Niall. Se llama Niall, como su padre.
Todos sonrieron. Harry se acercó a mí y le cogió la mano al pequeño.
-Gracias por todo, Harry -dije con una gran sonrisa. Miré a Naomi- ¿Le has hecho una foto a su cara de pánico cuando le dije que iba a dar a luz?
-¡Eh! ¡No te rias!
-Deberias haberte visto -dije entre carcajadas.
Empezamos a reirnos como locos. Niall también se rió, y nosotros reimos más; su risa era contagiosa. Me quedé mirándole. Niall no se había ido. Estaba ahí delante de mí, en nuestro pequeño. El bebé acarició con su manita el tatuaje del infinito que me hice con Niall. Había cumplido su promesa. Siempre estaría conmigo.
Siempre.

jueves, 11 de abril de 2013

Capitulo 39.

Hola! Siento muchisimo haber tardado tanto en subir! Intente hacerlo antes, pero entre examenes y tareas me ha resultado imposible. Pero aqui os dejo el capitulo 39. Espero que os guste, y comentad! :)

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Otro día más encerrada en esa pequeña habitación de paredes tostadas. Sarah jugueteaba con una pelotita de papel: la tiraba contra la pared, rebotaba y encestaba en la papelera. Cuando tiró por octava vez sonó la megafonía: hora de los tratamientos. Salimos juntas de la habitación y nos dirigimos a hablar con nuestos respectivos psicólogos. Charles me había ayudado mucho estos seis meses que había pasado allí, y siempre se lo agradecería. Al entrar en la sala me sorprendió lo que encontré. Sentado en frente del escritorio de Charles estaba la persona que menos esperaba ver en ese momento: Harry. Tenía una gran sonrisa, y al verme se levantó de su asiento.
-¡Harry! -me lancé a sus brazos.
El me respondió al abrazo. Nos sentamos los dos de nuevo y clavé la mirada en Charles y después en Harry, con ojos interrogantes. Charles esbozó una sonrisa.
-Lucía, tengo buenas noticias. He pasado tus informes al hospital y los médicos han dicho que estás curada. Puedes volver a casa.
Me quedé callada. Había dejado de pensar en la idea de volver a casa pronto unos meses atrás. Lágrimas de emoción empezaron a asomar de mis ojos.
-¿D-de verdad? -pregunté.
-De verdad -respondió Harry dándome la mano-. Recogemos tus cosas y nos vamos.
Abracé a Charles y salimos de la habitación. Cogí las pocas cosas que tenía y las guardé en una mochila que había traído Harry. Ya en el pasillo me acordé de Sarah. Me habría gustado despedirme de ella, pero no estaba, así que decidí escribirle una nota. Deposité el papel en la pequeña mesa y me despedí definitivamente de ese lugar. Bajamos hasta el aparcamiento y allí pude ver a todos esperándome, alguna de las chicas llevaban pancartas de bienvenida. Liam sujetaba fuerte a Rosquillas, el perro que nos compramos Niall y yo, que intentaba venir hacia mí. Les había echado mucho de menos. Me acerqué a ellos y empecé a abrazarlos a todos.
-¡Qué gorda estas! -dijo Danielle entre risas mientras me tocaba la barriga.
-Gracias mujer -solté una carcajada-. Mirad, sabe que estáis aquí, y está contento, se mueve como un loco.
Empezaron a empujarse unos a otros para poner las manos en mi barriga y sentir las pataditas del bebé.
-Chicos, chicos, Lucía estará cansada, deberíamos ir a casa -dijo Zayn.
-En realidad me apetece comer, tengo mucha hambre. ¿Y si vamos a Nando's?
-Viene con ganas de fiesta la tía -rió Louis.
Nos repartimos en tres coches, yo monté con Harry y Naomi (que llevaban cuatro meses saliendo), mientras que Zayn, Perrie, Louis y Eleanor iban en otro coche, y Liam y Danielle iban en un tercero. Naomi encendió la radio y puso la música a todo volumen. Empezamos a cantar como locos, reíamos y gritábamos. Un fuerte dolor en la barriga hizo que me llevara las manos hacia ella. Empecé a sufrir débiles espasmos, y Naomi, al darse cuenta de que algo ocurría, bajó el volumen y me peguntó que pasaba. Miré hacia abajo: estaba todo el asiento empapado. Dirigí la mirada de nuevo a ellos y con voz temblorosa les dije:
-Chicos, creo que acabo de romper aguas. Llega el bebé.

sábado, 6 de abril de 2013

¡Ayuda!

Hola! Vereis, estoy participando en un concurso para conseguir una entrada para el concierto de One Direction en Madrid. Estoy en la final compitiendo con otras cuatro chicas, y si paso seria la ganadora y podria cumplir mi sueño. En esta ultima fase tengo que imitar a Zayn, convertirme en el y grabar un video. El problema es que no se me ocurre nada, y necesito ganar. ¿Alguna ayuda? Os agradeceria enormemente que me dierais idea para esto, porque estoy a solo un paso de cumplir mi sueño.
Muchas gracias por todo, comentad!

miércoles, 3 de abril de 2013

Capitulo 38.

Aquí el capítulo 38. Siento que sea un poco cutre, pero acabo de volver de vacaciones y ya estoy de estres con las clases; no tengo inspiracion. De todas formas espero que os guste y no dudeis en comentar!

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Me levanté de un salto cuando algo me golpeó la espalda. Al abrir los ojos pude comprobar que Sarah me había lanzado una zapatilla para despertarme.
-Buenos días dormilona -me saludó.
-Buenos días -respondí.
-¿Estás lista?
-¿Lista para qué?
-El psicólogo. Cada mañana tenemos una sesión con nuestro psicólogo.
-¿En serio?
-Sí, y como no corras no llegarás a tu hora -dijo entre risas.
Salí corriendo de la habitación pero me paré de golpe en el pasillo y regresé de inmediato.
-Sarah, ¿dónde tengo que ir exactamente?
Ella soltó una sonora carcajada.
-Quinta puerta a la izquierda.
-Gracias.
Corrí por el pasillo hasta llegar a la puerta que me había indicado Sarah y llamé.
-Adelante -dijo alguien desde dentro.
Abrí la puerta y entré. Sentado delante de un gran escritorio había un hombre de unos treinta y cinco años de pelo negro con las manos entrelazadas.
-Siéntate -me ofreció con una sonrisa-. Soy Charles.
Tomé asiento en frente de él y guardé silencio.
-Bien, Lucía. ¿Qué es lo que pasa?
-¿Cómo? -pregunté sorprendida. No sabía que sería tan directo.
-¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué estás aquí?
-Oh, mi marido murió hace un mes.
-Vaya, lo siento mucho. De todas maneras no creo que esa sea la razón de que estés aquí.
-Bueno, después de su muerte intenté suicidarme -dije bajando la voz cada vez más-, y cuando estaba en el hospital le vi, de pie junto a la ventana. Era él.
-¿Tu marido?
-Sí, Niall.
-Niall... Bien, Lucía, háblame de tí. ¿Cómo os conocisteis Niall y tú?
-Fue en el instituto. Yo vine a estudiar un curso a Inglaterra y allí nos conocimos. Estuvimos juntos tres años pero después nos separamos. Volvimos a rencontrarnos hará un año o así. Volvimos juntos y me enteré de que tenía cáncer. Nos casamos el día antes de su muerte, fue una boda improvisada, sencilla. Y bueno... Estoy embarazada.
-¿Embarazada? Vaya, eso puede ayudar.
-¿A qué se refiere?
-¿Qué te hace feliz en la vida?
-Pues... Niall.
-¿Solo? Seguro que hay más cosas.
-Bueno, me gusta leer, me ayuda a olvidarme de las cosas. También me gusta estar con Raúl y María. Y el bebé. Me hace feliz saber que voy a ser madre.
-Ahí lo tienes. Ahí está la clave. Tienes que luchar por todo eso, no puedes rendirte, ese es el camino fácil. ¿Crees que a Niall le gustaría verte así? Por supuesto que no.
-¿Y qué puedo hacer?
-Lo primero es aceptar que ha muerto. Lo segundo es salir adelante. Mantente distraída, haz cosas, así todo será más fácil -miró su reloj-. El tiempo ha acabado. Te veré mañana.
Salí de la habitación y volví a buscar a Sarah, pero no estaba allí; supongo que tendría cosas que hacer. Uno de los médicos entró y me dio mis pastillas. Me quedé mirando el vaso sin saber que hacer.
-Tómatelas -dijo alguien detrás de mí.
-Si me las tomo no podré verte más -le dije a Niall dándome la vuelta-. Y quiero estar contigo.
-Lucía, que no me veas no significa que no esté contigo. Siempre voy a estar contigo. Siempre. Pero tienes que seguir adelante, por mí, por nuestro hijo. Tienes que ponerte bien y salir de aquí. Tienes que ser feliz.
Suspiré.
-Te quiero, ¿lo sabes verdad?
-Lo se -dijo con una sonrisa.
Me metí las pastillas en la boca y tomé un trago de agua.
-Te veré dentro de unos años mi vida. Te estaré esperando -es lo último que le escuché decir.
Y así, poco a poco, fui tomándome todas las pastillas. Acudía a ver a Charles todas las mañanas. Pasaba las tardes con Harry, Louis Liam y Zayn, y con las chicas. Me fui recuperando, veía las cosas con más claridad. Durante mi estancia allí superé mi depresión. Pero no podía irme, todavía no. El médico tenía que autorizarme a marcharme. Así que esperaría. Esperaría con calma hasta que ese día llegara.

lunes, 1 de abril de 2013

Capitulo 37.

Espero que os guste el capi y comentaad! ^^

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Me habían alojado en una pequeña habitación de paredes color beige. Había dos cama pegadas a la pared, un armario, una mesa con una pequeña televisión encima y un baño minúsculo. Harry, que estaba mirando por la ventana, se giró hacia mí.
-¿Estarás bien? -me preguntó.
-Tú sabrás, eres tú el que me ha metido aquí.
-Lucía, el médico dijo que era lo mejor para tí, y no será mucho tiempo, solo tres o cuatro meses hasta que te pongas bien.
-¿Por qué me haces esto? -pregunté mirando al suelo.
-Porque tengo miedo. Tengo miedo de que vuelvas a hacer otra locura. Hasta que se te pase la depresión estarás aquí. Vendré a verte todos los días -miró su reloj-. Tengo que irme ya. Mañana vendré con los chicos a traer tus cosas ¿de acuerdo?
-Vale.
Después de darme un abrazo salió de la habitación y me quedé sola. No tenía nada que hacer, así que me senté en una de las camas a esperar a que pasara algo. Unos minutos después alguien abrió la puerta de mi habitación y entró una chica con el pelo rosa. Me miró extrañada y preguntó:
-¿Quién eres?
-Soy Lucía, me han traido aquí hace un rato.
-Supongo que era demasiada suerte haber estado tanto tiempo sin compañera. En fin, soy Sarah.
-Yo Lucía.
-¿Por qué estás aquí? -me preguntó.
-Intenté suicidarme y después vi a mi marido muerto en la habitación del hotel. Pensaban que estaba loca, pero estaba ahí.
-Espera, espera, ya se quien eres. Eres la novia de ese cantante famoso... ¿Cómo se llamaba...?
-Niall. Se llamaba Niall Horan.
-Ah, si, eso. Una pena, siento que muriera.
Agaché la cabeza y me quedé mirando al suelo. No me apetecía hablar más, pero entonces caí en la cuenta.
-¿Y tu por qué estás aquí?
Sarah soltó una carcajada.
-Asesiné al hermano de mi novio porque unas voces me lo dijeron. Tenía miedo, por eso les hice caso -se encogió de hombros-. Cosas de la vida.
En ese momento se volvió a abrir la puerta y un hombre con bata blanca entró en la habitación.
-Vuestras pastillas.
Dejó dos vasos con pastillas en la mesa y salió. Cogí el vaso que tenía mi nombre e hice el amago de tomarme las pastillas, pero Sarah me agarró del brazo.
-¿En serio te las vas a tomar?
-Claro, ¿por qué no?
-Esas cosas te emboban la mente. Crees que la vida es feliz y bonita y lo ves todo de color rosa. Te vuelven tonta.
Bajé el brazo.
-¿Tú no las tomas?
-Claro que no -abrió la ventana y las tiró-. En este hospital son un poco imbéciles. Si quieren que nos tomemos las pastillas tendrían que estar delante para asegurarse de que lo hacemos. Apuesto a que no soy la única que lo hace.
Miré las pastillas y suspiré. Yo no estaba enferma, no pasaría nada si no las tomaba. Me acerqué a la ventana e hice lo mismo que Sarah. Un timbrazo me sobresaltó.
-Hora de apagar las luces -dijo Sarah.
Apagamos las luces y nos metimos en la cama. Sarah empezó a susurras cosas sin sentido. Yo me limitaba a mirar a la pared en la oscuridad. Entonces noté que alguien se tumbaba en la cama y me abrazaba.
-Sarah, ¿qué haces?
Pero no era Sarah, podía escucharla hablar desde su cama. Alguien respiraba en mi oído y un olor demasiado familiar inundó la habitación.
-Niall -ahogué un grito.
-Chisssst -susurró en mi oido.
Permanecimos así tumbados varios minutos, el acariciándome el pelo, yo acariciándole la mano.
-¿Por qué lo hiciste? -preguntó rompiendo el silencio que habíamos formado.
-¿Qué?
-Suicidarte. ¿Por qué hiciste eso?
Se me formó un ruido en la garganta.
-Te echaba de menos -dije en un susurro.
-Yo también te echo de menos, pero no puedes hacerlo. ¿Qué pasa con el bebé? Todavía tienes cosas que hacer aquí, no puedes venir conmigo. Tienes que cuidar a nuestro hijo.
-Lo se -suspiré.
-Te quiero señorita Horan-me dijo al oído.
-Yo también te quiero.
-Tengo que irme.
-No Niall, por favor, quédate conmigo -le pedí.
-No puedo, tengo que irme -me dio un beso en la mejilla y se separó de mí-. Adiós.
Me giré para llamarle pero ya no estaba. Ahora que se había ido volvía a notar ese vacío en el pecho. Cerré los ojos y lloré hasta quedarme dormida.

sábado, 30 de marzo de 2013

Capitulo 36.

Holaa! ¿Os gustó el capítulo anterior? Nadie ha comentado en los últimos tres capítulos... Aquí os dejo el capítulo 36. Espero que os guste, y comentaad! ^^

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Abrí los ojos y vi que me encontraba en una habitación blanca. Miré a todas partes. ¿Estaba muerta? No, si lo estuviera Niall estaría conmigo. Giré la cabeza y vi a Harry dormido en un sillón, parecía cansado. Inmediatamente me sentí mal por él; me intentaba ayudar a salir adelante y yo se lo pago intentando suicidarme. Empecé a levantar la cabeza pero todo empezó a darme vueltas. Solté un gemido y observé que un montón de tubos me recorrían los brazos. Me puse muy nerviosa, y tiré fuertemente de ellos, lo que hizo bastante ruido. Harry se despertó.
-¡Lucía! ¡Estás despierta!
-S-sí... ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? -estaba muy débil.
-En el hospital. Intentaste suicidarte... -dijo mientras se le ensombrecía la cara-. ¿Cómo se te ocurre? ¡No puedo creérmelo! ¿En qué pensabas?
-En ir con él -dije en un susurro.
-¡Que estás embarazada! -gritó-. ¿Tabién querías matar lo único que te queda de Niall? ¿Es eso? ¡Eres una egoísta! ¡Solo piensas en tí! No quiero ni imaginar que habría pasado si no hubiera llegado a tiempo... ¿Y qué pasa conmigo? ¿Pensabas dejarme aquí solo?
-No estás solo. Tienes a Naomi. Yo si lo estoy.
-No, no lo estás. Me tienes a mí. Soy tu amigo. ¡Ya he perdido a Niall, no puedo perderte a tí también! -dijo pegandole un puñetazo a la pared.
-¡Calla! -me llevé las manos a la cabeza-. Calla. No lo entiendes.
Escondí la cabeza en la almohada y empecé a llorar. Miré a la ventana para ver el sol y lancé un grito. Niall. No podía creerlo. Niall estaba allí, mirándome con cara triste. Me levanté corriendo de la cama ante la mirada sorprendida de Harry.
-¡Niall! -chillé-. Niall, sabía que no te habías ido. Te he echado de menos.
Alargué la mano para acariciarle la cara pero toqué la pared. ¿Cómo? Niall estaba allí, pero por más que lo intentaba no era capaz de tocarle.
-¡Niall! -grité llorando-. ¡Niall dime algo!
Caí al suelo de rodillas mientras las lágrimas caían por mis mejillas. Harry se acercó corriendo y me llevó de nuevo a la cama. Yo no podía apartar la mirada de Niall.
-Harry, ¿por qué no me dice nada?
-Lucía, Niall no está. Está muerto -dijo suavemente.
-¡No está muerto! ¡Está ahí, junto a la ventana! -le señalé con el dedo.
-Ahí no hay nadie -dijo mientras se frotaba los ojos.
-¿Qué pasa aquí? -dijo un hombre en la puerta.
-Ella... Dice que está su difunto marido al lado de la ventana.
-¿Por qué hablas de mí como si estuviera loca? Está justo ahí, mirándome.
-Señor Styles, ¿podemos hablar?
-Claro.
Harry se levantó y fue hacia el doctor. Yo seguí observando a Niall con una sonrisa. Estaba tan guapo...
-No me resulta agradable decirle esto, pero Lucía no está bien. Tiene una grave depresión y... No está bien de la cabeza. Creo que deberían considerar...
-¿Encerrarla? ¡No pienso permitirlo!
-Señor Styles, será lo mejor, los psiquiátricos tienen programas especiales para curar a sus enfermos. Aquí ya no podemos hacer nada...
-¿Se pondría bien?
-La mayoría de los pacientes lo consiguen. No se lo puedo asegurar al cien por cien, pero las probabilidades son altas.
Se hizo un corto silencio, y Harry volvió a hablar.
-Está bien. Solo quiero lo mejor para ella -dijo con voz cansada.
-Ha tomado la mejor decisión. No será mucho tiempo, su inestabilidad es leve.
-¿Podremos visitarla?
-Tres horas al día.
-Está bien. ¿Qué tengo que hacer?
-Solo tiene que firmarme unos papeles, ¿me acompaña?
-Claro -se giró hacia mí-. Lucía, ahora vengo, no tardaré.
No había prestado atención a la conversacion de Harry con el médico.
-Tranquilo, estaré bien, Niall está conmigo.
Salió de la habitación y me quedé sola. Niall permanecía allí en silencio. Aparté un momento la mirada al escuchar voces que venían hacia mi habitación, y cuando volví a mirarle había desaparecido. Volví a gritar su nombre.
-Lucía, tranquila, no pasa nada -dijo Harry abrazándome.
-Se ha ido. Harry, me ha dejado aquí.
-No te preocupes, seguro que vuelve luego. Anda, vístete y recoge tus cosas, vamos a cambiarte de hospital.
-¿Dónde vamos?
-Al Weasthide Hospital.
-Pero Harry, tiene que ser un error, eso es un psiquiátrico.
Él apartó la mirada y miró al suelo.
-¿Qué? No estoy loca -dije en un susurro-. ¡No estoy loca!
-Lucía, por favor, es por tu bien.
Harry me cogió de la mano y me guió hasta una ambulancia mientras más lágrimas salían de mis ojos. El coche se puso en marcha. Destino: Weasthide Hospital.